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Familiares: Pautas Generales de Comportamiento Cuidador-Enfermo

A pesar de las dificultades iniciales que supone hacer frente a los comportamientos del enfermo, la experiencia de muchos cuidadores demuestra que, si se intenta diseñar una estrategia determinada ante estos problemas, en general se consigue ganar control sobre muchas situaciones difíciles.

Es necesario organizar el espacio del enfermo para disminuir los riesgos de accidente, facilitar el desarrollo de su vida diaria (ya que la rutina debe ser la base de sus actividades) y facilitar la tarea del cuidador. Esto se debe hacer de forma gradual, evitando las transformaciones bruscas que puedan acrecentar el sentimiento de inseguridad de la persona enferma.

Hay que tener en cuenta que las indicaciones se ofrecen siempre a nivel orientativo y que, en definitiva, es el cuidador quien, conociendo a su paciente, las debe considerar y adaptar según el nivel de autonomía y las respuestas de éste.

Todas las pautas generales de comportamiento que se indiquen con objeto de mejorar la convivencia siempre han de estar en función de los déficit cognitivos que presente la persona enferma de Alzheimer.

Adecuación del Espacio

El hogar
  • El espacio donde vive el paciente debe estar libre de muebles, objetos y adornos que puedan ser un riesgo para el enfermo.
  • Se deben conservar los objetos de uso cotidiano siempre en el mismo sitio, para evitar la confusión del enfermo.
  • Se pueden utilizar carteles con dibujos sencillos para indicar su habitación, su cama, el cuarto de baño... y flechas para señalizar los recorridos, (sólo cuando la orientación espacial se está perdiendo).
  • Es conveniente poner relojes y calendarios en sitios visibles para que se oriente en el tiempo.
  • Hay que evitar el ruido y la confusión que pueden provocar, por ejemplo, mucha gente a su alrededor o un televisor siempre encendido.
El dormitorio
  • No añadir adornos y objetos que puedan desorientarle, (si quitamos los que han existido siempre podemos desorientarlo más).
  • Colocar la cama de tal manera que el enfermo pueda subir y bajar sin molestias por los dos lados.
  • Fijar la lámpara de la mesilla de manera que pueda encenderla y apagarla sin tirarla.
  • Instalar una luz nocturna permanente para evitar caídas si se despierta durante la noche. Si no está acostumbrado puede asustarle o impedir que duerma.
  • Rehacer su guardarropa de manera que sólo tenga las prendas indispensables, que han de ser fáciles de poner y quitar, con cierres de velcro mejor que botones, zapatos sin cordones, etc.
  • Cubrir o quitar los espejos, ya que el enfermo puede asustarse al ver su imagen y no reconocerse. Solamente si se demuestra que es así, de lo contrario es contraproducente.
La cocina
  • Colocar un cierre de seguridad en la puerta de la cocina, de la nevera y de los armarios que guarden pequeños electrodomésticos y productos de limpieza. Es más aconsejable guardar los productos de limpieza, etc., en lugares que él no conozca.
  • El suelo debe estar siempre seco para evitar resbalones.
  • Los platos y vasos pueden ser de plástico, ya que son menos peligrosos y no se rompen.
  • Los objetos cortantes o punzantes deben mantenerse fuera de su alcance.
  • En algunos casos puede ser útil sustituir la cocina de gas por una eléctrica e instalar alarmas contra humos, incendios...
El baño
  • La bañera y la ducha deben estar provistas de bandas o alfombrillas antideslizantes y barras para que el enfermo pueda agarrarse y no resbalar.
  • Los grifos del agua fría y caliente deben ser claramente identificables y fijados a una temperatura determinada.
  • Los objetos de aseo se deben reducir al mínimo y han de ser de fácil acceso.
  • El botiquín y los armarios deben estar protegidos.
  • Se debe instalar una luz nocturna permanente para que el enfermo se pueda orientar durante la noche.

Las Actividades Diarias

El criterio principal ha de ser seguir siempre una rutina, el máximo de simplicidad y un orden secuencial.

A la hora del baño
  • Elegir el mejor momento del día para el baño siguiendo la costumbre que tenía antes de enfermar.
  • Vigilar que el agua tenga la temperatura adecuada.
  • Dejar que toque el agua antes de entrar en la bañera; así comprobará que no quema y que no hace daño.
  • Comprobar cuál es la profundidad más adecuada. A veces el enfermo tiene miedo de ahogarse.
  • No dejar al enfermo solo en el baño.
  • Mantener la máxima privacidad posible.
  • Mantener los rituales de aseo personal en forma de rutinas: lavar las manos, cepillar los dientes y utilizar el WC.
A la hora de vestirse
  • Es conveniente identificar la ropa de los cajones y armarios con pequeños carteles.
  • La ropa tiene que ser fácil de lavar, flexible, y fácil de abrochar y desabrochar. Los botones y cremalleras se pueden sustituir por velcro, y los zapatos, mejor sin cordones.
  • Intentar que sea el enfermo quien se vista para no invadir su intimidad ni vulnerar su autoestima.
A la hora de comer
  • Utilizar vasos y platos que sean más grandes que la porción de alimento. El contraste de colores ayuda a identificar los objetos.
  • Hay muchos alimentos que se pueden comer con los dedos. Es preferible que la persona haga por sí misma todo lo que pueda.
  • Comprobar la temperatura de la comida.
  • Ante la pérdida de apetito, se debe consultar al médico por si hubiese alguna causa física, de la medicación o anímica.
  • Si el enfermo come constantemente, se debe intentar reducir el impacto nocivo que este hecho puede tener dándole alimentos ricos en fibra.
  • Si el enfermo no abre la boca, se le puede tocar la barbilla o la mandíbula suavemente, o ponerle líquido o comida en la boca para recordarle el acto que tiene que hacer.
  • Si tiene problemas para masticar, se le pueden hacer demostraciones de cómo se hace. En general, puede funcionar la imitación.
A la hora de dormir
  • Repasar medicamentos, por si contribuyeran al insomnio. Consultar al médico de atención primaria
  • Intentar identificar posibles problemas relacionados con su estado de ánimo. La depresión suele alterar el sueño.
  • Intentar que no duerma de día. Evitar las siestas
  • Limitar las siestas todo lo que sea posible.
  • Establecer una hora fija para acostarse
  • No beber líquido en las tres horas anteriores a acostarse
  • Acostumbrar al paciente a que vaya al lavabo antes de ir a dormir.
  • Dejar un punto de luz para que se pueda orientar si se despierta. También evita episodios de agitación relacionados con el miedo a la oscuridad
  • Un paseo por la tarde y una actividad física regular contribuyen a conciliar mejor el sueño
  • Insistir al cuidador que es posible que el paciente esté horas despierto. Si no tiene peligro de accidentes, no pasa nada. Incluso se puede poner alguna distracción en la habitación.
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